Buscar este blog

16 sept. 2011

Derechos de los homosexuales: un mundo de desigualdad

Derechos de los homosexuales: un mundo de desigualdad
El jueves pasado, tres hombres fueron ahorcados en Irán por el delito de “lavat” - relaciones sexuales entre dos hombres. El caso se considera extremo incluso para los estándares iraníes, ya que aunque la pena de muerte es aplicable a la homosexualidad, por lo general se ejecuta sólo cuando hay un cargo de asalto o violación adicional. Y las acusaciones en estos tres casos fueron sobre sexo consensual.
En Uganda, los políticos han estado tratando desde el 2009 incluir en la legislación una ley extremadamente desagradable: la pena de muerte por “homosexualidad agravada” (ser homosexual más de una vez) y, con un toque totalitario, también quieren incluir sanciones para los maestros, médicos e incluso padres de familia que sospechen que alguien a su cuidado sea gay, pero no los reporten. Asimismo, en Belice, hay una ley en el ordenamiento jurídico que criminaliza la homosexualidad. Un grupo pro derechos de los homosexuales en ese país, Unibam, ha presentado una moción para impugnarla y obtuvo la respuesta del ministro de Fomento, Anthony “Boots” Martínez: “Mi posición es que Dios nunca colocó algo en mí para que yo vea a un hombre y le salte encima. Voy a ser claro en esto: ¿cómo podríamos despenalizar la homosexualidad? Lo siento, pero esa es la Ley. No sólo la Ley hecha por el hombre, sino la Ley de la Biblia. ¿Por qué creen que Dios hizo un hombre y una mujer? El hombre tiene lo que la mujer desea, y la mujer tiene lo que el hombre desea, es tan simple como eso. Voy a luchar con uñas y dientes para mantener esa ley”.
Para los gays y lesbianas que viven en uno de los 82 países en los cuales la homosexualidad está tipificada como delito, el mundo no está mejorando: evidentemente cada vez está mucho peor. La ironía – que en realidad no es una ironía sino la causa de una gran vergüenza, a la vez que una desafortunada coincidencia - es que 40 de estos países son miembros de la Commonwealth, y que esta situación es un producto de exportación británico. La homosexualidad era delito aquí en Gran Bretaña en la década de 1880 y por lo tanto era parte de nuestro paquete de medidas legislativas en la era del Imperio. Dejamos de tener control sobre las jurisdicciones de la Commonwealth en el momento en que la homosexualidad se despenalizó en Inglaterra y Gales con la Ley de Delitos Sexuales de 1967 (seguido de Escocia en 1980 e Irlanda del Norte en 1982). La derogación se produjo después de un informe de Lord Wolfenden en 1957, y si tan sólo sus resultados se hubieran aprobado antes, hoy en día una cantidad innumerable de gays y lesbianas a lo largo de la Commonwealth – se estima que más de un millón – vivirían una vida completamente diferente. Jonathan Cooper, CEO de Human Dignity Trust, dice: “Nunca debemos subestimar la miseria humana que causa la penalización de la homosexualidad. Ni el impacto sobre los gays y lesbianas que se encuentran en pleno crecimiento, no podemos subestimar lo que les hace a las personas que viven bajo esas leyes, aunque no sean procesados. Debido al hecho de que el resto de la sociedad los niega, no tienen acceso a ella.”
Y esa es la mala noticia. Pero aunque parezca increíble, en una historia como ésta también hay buenas nuevas. Aparte de los organismos y campañas específicas, tales como Stonewall y los organismos de Derechos Humanos más generales - como Amnistía Internacional - hay una nueva generación de organizaciones que trata de hacer frente a este problema de una manera diferente. Ésta no es otra historia acerca de nuevos medios de comunicación peleando viejas batallas - aunque una campaña inspiradora en Facebook, Estamos En Todas Partes (We Are Everywhere), haya ganado terreno desde las ejecuciones de la semana pasada. Son dos grupos en particular los que están tomando las antiguas rutas de presión en el más alto nivel y en el estado de derecho. Lance Price, el director de uno de ellos, Kaleidoscope, describe lo que hacen de la siguiente manera: “En primer lugar, nos inspira las experiencias de las personas en estos países. Si nos fijamos en cualquier país del mundo donde se ha ha avanzado en este tema, el progreso comenzó con un pequeño grupo de personas que tuvieron el coraje de defenderse. Ésta es su lucha y estos, sus países. En segundo lugar, las personas involucradas en nuestra organización han participado activamente en la política a un nivel muy alto (Price es un ex asesor de Tony Blair), o está activa en la administración pública en el más alto nivel. Y no estoy presumiendo. Estamos trabajando todo el tiempo en nombre de las personas que luchan por tener una voz, y podemos llamar la atención de personas poderosas que toman decisiones, en sus propios países y aquí”.
No es hacer lobby y tampoco es diplomacia, sino que se caracteriza por “conversaciones reservadas con gente que puede hacer la diferencia”. “Vamos a tener que involucrarnos con esa gente en silencio, en lugar de gritarles a la cara.”
El otro grupo, Human Dignity Trust, tampoco.es una organización promotora de campañas. No está allí para sensibilizar a la gente, ni siquiera para presionar a los gobiernos. Ésta se ha propuesto cambiar la Ley, en la Commonwealth y más allá, bajo la premisa de que la criminalización de la identidad sexual de una persona es una violación de los Derechos Humanos.
Con pocas excepciones - Arabia Saudita es una - todos los países que criminalizan la homosexualidad o se han suscrito al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o están vinculados por los fallos de casos que sientan jurisprudencia en sus respectivas cortes. ”Esta es una cuestión de derecho”, dice Cooper. ”Una vez que usted no está cumpliendo con la ley, está socavando el Estado de Derecho”. Esto se refleja en la lista de patrocinadores de Human Dignity Trust: el ex Fiscal General de la India, el ex Secretario General de la Commonwealth, Lord Woolf, el ex Presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales, y un ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. ”Ellos no están buscando lograr este cambio como parte de un agenda pro gays y lesbianas. Se trata de una agenda de derecho internacional”, dice Cooper.
La historia de Human Dignity Trust es la siguiente: cuando la homofobia en Uganda empezó a repuntar hace dos años, la Asociación de la Commonwealth consultó a Tim Otty - un QC (Queen’s Counsel) con un ”gran sentido de la equidad”, acorde con su ingreso en las Salas del Reino Unido - para que los asesora respecto a la ley, y encontró, como era de esperar, que ésta incumplía sus obligaciones dentro de los tratados de Derechos Humanos. Cooper, que también es abogado y amigo de Otty, explica cómo la situación evolucionó: ”Tim es bastante pegado a la regla. Es parte del tradicional estudio Blackstone Chambers. No es alguien que se asocie con temas de gays y lesbianas, a diferencia de mí, pues he estado en torno a estos temas durante 20, 30 años. He llevado casos de transexuales, he defendido casos sobre sexualidad en las Fuerzas Armadas, he hecho un montón de este tipo de cosas, así que no me sorprendió en absoluto cuando, como hemos encontrado en nuestra investigación, más de 80 jurisdicciones continúan criminalizando la homosexualidad en todo el mundo. Eso es casi la mitad de los países que existen”. Se asombró de que estos países aún tipifiquen como delito la homosexualidad, en violación flagrante del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, incluso habiendo firmado el tratado.
El caso que sentó jurisprudencia para la legislación europea fue el de Jeff Dudgeon vs. el Reino Unido en 1981, cuando el activista presentó una demanda contra el gobierno británico por el hecho de que la penalización seguía vigente en Irlanda del Norte. ”De cierta manera, fue una revolución”, dice Cooper. “Los derechos humanos ahora protegían la identidad de gays y lesbianas. Pero los británicos no se defendieron mucho ante Dudgeon”. Si lo que buscamos es una defensa excesiva, esta sucedió en la República de Irlanda en los años 80. “Lo intentaron todo en este caso, dijeron: no vamos a cambiar nuestra ley, los Derechos Humanos no pueden cambiar la base cristiana de Irlanda”. La Corte del Tribunal de Estrasburgo les dijo: “En realidad, sí podemos”. Después de un caso más en Chipre esto se convirtió un asunto resuelto para el Consejo de Europa. Seguidamente, tras un caso presentado por Nicholas Toonan en Australia en 1991, la ONU llegó a la misma conclusión. “A mediados de los años 90, ya había sido resuelto: las normas internacionales de Derechos Humanos no protegen los derechos de gays y lesbianas pero sí protegen la identidad y, en consecuencia, lo protegen a usted como hombre gay o mujer lesbiana ante la criminalización de su identidad sexual. Así es como funciona”, explica Cooper.
Así que toda lo que Human Dignity Trust tiene que hacer ahora es cambiar el mundo a través del litigio de casos que sienten jurisprudencia. Lo hace mediante la búsqueda de un individuo que esté organizando un juicio contra, por ejemplo, el gobierno de Belice, y luego, por decirlo de manera coloquial, simplemente se meten. “Le envío un correo electrónico a nuestro panel legal, preguntando: ¿alguien tiene alguna experiencia litigando en Belice? Y alguien viene y dice sí, puedo representarte en este litigio. Y traen como abogados a Lord Goldsmith y al ex Fiscal General de Belice, Godfrey Smith. Nos presentamos como una comunidad internacional, con un legítimo interés en el resultado del caso, pero cambiamos la naturaleza de la lucha porque la abordamos basándonos en que se trata de un desafío legal de suma importancia. Esa es nuestra intención.” Y ellos no sabrán qué los golpeó, observo. ”¡Casi siento lástima por el juez!”, responde Cooper, encantado.
Naturalmente, alguien presentará un recurso de apelación, quien quiera que pierda, y el caso se irá a un tribunal superior. ”Lo que esto significa es que las cortes de los países difíciles de África y Asia son impermeables. Pueden imaginarlas diciendo: ‘Bueno, eso es allá en Sudáfrica, eso es allá en la Corte Suprema de los EE.UU.’ y tratando de diferenciarse. Pero sería muy difícil diferenciarse ante dos fallos del Consejo Privado, uno en el Pacífico Sur, el otro en el Caribe, por ejemplo. Si eres ese juez independiente de Kenia que tiene que enfrentarse a semejantes autoridades, ¿cómo dices ‘vamos a mantener la penalización’? No puedes.”
Price es muy cauteloso sobre la labor que ha asumido: piensa que el proceso será lento, y su impacto, sutil. ”Si comenzamos a nivelar la cancha un poco para poder ponerlos en su sitio, sería un avance. Aquellos que quieren predicar el odio la tienen muy fácil en este momento.”
Cooper, también es moderado, pero no pierde el fuego del optimismo en sus ojos. Piensa que podría tener todas los fallos que necesitan en cinco años. ”Vamos a tener que pagar por los casos, no veo por qué los abogados locales deben trabajar pro bono. Vamos a recaudar fondos, y no hay nada más encantador que decirle a alguien: ’Si usted nos da 50,000 libras, podemos más o menos garantizarle que despenalizaremos la homosexualidad en Tonga.’ Y, de hecho, eso es genial.”
Traducción: Begonia Loayza
Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2011/sep/13/gay-rights-world-of-inequality
 
 

 

El jueves pasado, tres hombres fueron ahorcados en Irán por el delito de “lavat” - relaciones sexuales entre dos hombres. El caso se considera extremo incluso para los estándares iraníes, ya que aunque la pena de muerte es aplicable a la homosexualidad, por lo general se ejecuta sólo cuando hay un cargo de asalto o violación adicional. Y las acusaciones en estos tres casos fueron sobre sexo consensual.

 

En Uganda, los políticos han estado tratando desde el 2009 incluir en la legislación una ley extremadamente desagradable: la pena de muerte por “homosexualidad agravada” (ser homosexual más de una vez) y, con un toque totalitario, también quieren incluir sanciones para los maestros, médicos e incluso padres de familia que sospechen que alguien a su cuidado sea gay, pero no los reporten. Asimismo, en Belice, hay una ley en el ordenamiento jurídico que criminaliza la homosexualidad. Un grupo pro derechos de los homosexuales en ese país, Unibam, ha presentado una moción para impugnarla y obtuvo la respuesta del ministro de Fomento, Anthony “Boots” Martínez: “Mi posición es que Dios nunca colocó algo en mí para que yo vea a un hombre y le salte encima. Voy a ser claro en esto: ¿cómo podríamos despenalizar la homosexualidad? Lo siento, pero esa es la Ley. No sólo la Ley hecha por el hombre, sino la Ley de la Biblia. ¿Por qué creen que Dios hizo un hombre y una mujer? El hombre tiene lo que la mujer desea, y la mujer tiene lo que el hombre desea, es tan simple como eso. Voy a luchar con uñas y dientes para mantener esa ley”.

 

Para los gays y lesbianas que viven en uno de los 82 países en los cuales la homosexualidad está tipificada como delito, el mundo no está mejorando: evidentemente cada vez está mucho peor. La ironía – que en realidad no es una ironía sino la causa de una gran vergüenza, a la vez que una desafortunada coincidencia - es que 40 de estos países son miembros de la Commonwealth, y que esta situación es un producto de exportación británico. La homosexualidad era delito aquí en Gran Bretaña en la década de 1880 y por lo tanto era parte de nuestro paquete de medidas legislativas en la era del Imperio. Dejamos de tener control sobre las jurisdicciones de la Commonwealth en el momento en que la homosexualidad se despenalizó en Inglaterra y Gales con la Ley de Delitos Sexuales de 1967 (seguido de Escocia en 1980 e Irlanda del Norte en 1982). La derogación se produjo después de un informe de Lord Wolfenden en 1957, y si tan sólo sus resultados se hubieran aprobado antes, hoy en día una cantidad innumerable de gays y lesbianas a lo largo de la Commonwealth – se estima que más de un millón – vivirían una vida completamente diferente. Jonathan Cooper, CEO de Human Dignity Trust, dice: “Nunca debemos subestimar la miseria humana que causa la penalización de la homosexualidad. Ni el impacto sobre los gays y lesbianas que se encuentran en pleno crecimiento, no podemos subestimar lo que les hace a las personas que viven bajo esas leyes, aunque no sean procesados. Debido al hecho de que el resto de la sociedad los niega, no tienen acceso a ella.”

 

Y esa es la mala noticia. Pero aunque parezca increíble, en una historia como ésta también hay buenas nuevas. Aparte de los organismos y campañas específicas, tales como Stonewall y los organismos de Derechos Humanos más generales - como Amnistía Internacional - hay una nueva generación de organizaciones que trata de hacer frente a este problema de una manera diferente. Ésta no es otra historia acerca de nuevos medios de comunicación peleando viejas batallas - aunque una campaña inspiradora en Facebook, Estamos En Todas Partes (We Are Everywhere), haya ganado terreno desde las ejecuciones de la semana pasada. Son dos grupos en particular los que están tomando las antiguas rutas de presión en el más alto nivel y en el estado de derecho. Lance Price, el director de uno de ellos, Kaleidoscope, describe lo que hacen de la siguiente manera: “En primer lugar, nos inspira las experiencias de las personas en estos países. Si nos fijamos en cualquier país del mundo donde se ha ha avanzado en este tema, el progreso comenzó con un pequeño grupo de personas que tuvieron el coraje de defenderse. Ésta es su lucha y estos, sus países. En segundo lugar, las personas involucradas en nuestra organización han participado activamente en la política a un nivel muy alto (Price es un ex asesor de Tony Blair), o está activa en la administración pública en el más alto nivel. Y no estoy presumiendo. Estamos trabajando todo el tiempo en nombre de las personas que luchan por tener una voz, y podemos llamar la atención de personas poderosas que toman decisiones, en sus propios países y aquí”.

 

No es hacer lobby y tampoco es diplomacia, sino que se caracteriza por “conversaciones reservadas con gente que puede hacer la diferencia”. “Vamos a tener que involucrarnos con esa gente en silencio, en lugar de gritarles a la cara.”

El otro grupo, Human Dignity Trust, tampoco.es una organización promotora de campañas. No está allí para sensibilizar a la gente, ni siquiera para presionar a los gobiernos. Ésta se ha propuesto cambiar la Ley, en la Commonwealth y más allá, bajo la premisa de que la criminalización de la identidad sexual de una persona es una violación de los Derechos Humanos.

Con pocas excepciones - Arabia Saudita es una - todos los países que criminalizan la homosexualidad o se han suscrito al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o están vinculados por los fallos de casos que sientan jurisprudencia en sus respectivas cortes. ”Esta es una cuestión de derecho”, dice Cooper. ”Una vez que usted no está cumpliendo con la ley, está socavando el Estado de Derecho”. Esto se refleja en la lista de patrocinadores de Human Dignity Trust: el ex Fiscal General de la India, el ex Secretario General de la Commonwealth, Lord Woolf, el ex Presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales, y un ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. ”Ellos no están buscando lograr este cambio como parte de un agenda pro gays y lesbianas. Se trata de una agenda de derecho internacional”, dice Cooper.

 

La historia de Human Dignity Trust es la siguiente: cuando la homofobia en Uganda empezó a repuntar hace dos años, la Asociación de la Commonwealth consultó a Tim Otty - un QC (Queen’s Counsel) con un ”gran sentido de la equidad”, acorde con su ingreso en las Salas del Reino Unido - para que los asesora respecto a la ley, y encontró, como era de esperar, que ésta incumplía sus obligaciones dentro de los tratados de Derechos Humanos. Cooper, que también es abogado y amigo de Otty, explica cómo la situación evolucionó: ”Tim es bastante pegado a la regla. Es parte del tradicional estudio Blackstone Chambers. No es alguien que se asocie con temas de gays y lesbianas, a diferencia de mí, pues he estado en torno a estos temas durante 20, 30 años. He llevado casos de transexuales, he defendido casos sobre sexualidad en las Fuerzas Armadas, he hecho un montón de este tipo de cosas, así que no me sorprendió en absoluto cuando, como hemos encontrado en nuestra investigación, más de 80 jurisdicciones continúan criminalizando la homosexualidad en todo el mundo. Eso es casi la mitad de los países que existen”. Se asombró de que estos países aún tipifiquen como delito la homosexualidad, en violación flagrante del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, incluso habiendo firmado el tratado.

El caso que sentó jurisprudencia para la legislación europea fue el de Jeff Dudgeon vs. el Reino Unido en 1981, cuando el activista presentó una demanda contra el gobierno británico por el hecho de que la penalización seguía vigente en Irlanda del Norte. ”De cierta manera, fue una revolución”, dice Cooper. “Los derechos humanos ahora protegían la identidad de gays y lesbianas. Pero los británicos no se defendieron mucho ante Dudgeon”. Si lo que buscamos es una defensa excesiva, esta sucedió en la República de Irlanda en los años 80. “Lo intentaron todo en este caso, dijeron: no vamos a cambiar nuestra ley, los Derechos Humanos no pueden cambiar la base cristiana de Irlanda”. La Corte del Tribunal de Estrasburgo les dijo: “En realidad, sí podemos”. Después de un caso más en Chipre esto se convirtió un asunto resuelto para el Consejo de Europa. Seguidamente, tras un caso presentado por Nicholas Toonan en Australia en 1991, la ONU llegó a la misma conclusión. “A mediados de los años 90, ya había sido resuelto: las normas internacionales de Derechos Humanos no protegen los derechos de gays y lesbianas pero sí protegen la identidad y, en consecuencia, lo protegen a usted como hombre gay o mujer lesbiana ante la criminalización de su identidad sexual. Así es como funciona”, explica Cooper.

Así que toda lo que Human Dignity Trust tiene que hacer ahora es cambiar el mundo a través del litigio de casos que sienten jurisprudencia. Lo hace mediante la búsqueda de un individuo que esté organizando un juicio contra, por ejemplo, el gobierno de Belice, y luego, por decirlo de manera coloquial, simplemente se meten. “Le envío un correo electrónico a nuestro panel legal, preguntando: ¿alguien tiene alguna experiencia litigando en Belice? Y alguien viene y dice sí, puedo representarte en este litigio. Y traen como abogados a Lord Goldsmith y al ex Fiscal General de Belice, Godfrey Smith. Nos presentamos como una comunidad internacional, con un legítimo interés en el resultado del caso, pero cambiamos la naturaleza de la lucha porque la abordamos basándonos en que se trata de un desafío legal de suma importancia. Esa es nuestra intención.” Y ellos no sabrán qué los golpeó, observo. ”¡Casi siento lástima por el juez!”, responde Cooper, encantado.

 

Naturalmente, alguien presentará un recurso de apelación, quien quiera que pierda, y el caso se irá a un tribunal superior. ”Lo que esto significa es que las cortes de los países difíciles de África y Asia son impermeables. Pueden imaginarlas diciendo: ‘Bueno, eso es allá en Sudáfrica, eso es allá en la Corte Suprema de los EE.UU.’ y tratando de diferenciarse. Pero sería muy difícil diferenciarse ante dos fallos del Consejo Privado, uno en el Pacífico Sur, el otro en el Caribe, por ejemplo. Si eres ese juez independiente de Kenia que tiene que enfrentarse a semejantes autoridades, ¿cómo dices ‘vamos a mantener la penalización’? No puedes.”

Price es muy cauteloso sobre la labor que ha asumido: piensa que el proceso será lento, y su impacto, sutil. ”Si comenzamos a nivelar la cancha un poco para poder ponerlos en su sitio, sería un avance. Aquellos que quieren predicar el odio la tienen muy fácil en este momento.”

Cooper, también es moderado, pero no pierde el fuego del optimismo en sus ojos. Piensa que podría tener todas los fallos que necesitan en cinco años. ”Vamos a tener que pagar por los casos, no veo por qué los abogados locales deben trabajar pro bono. Vamos a recaudar fondos, y no hay nada más encantador que decirle a alguien: ’Si usted nos da 50,000 libras, podemos más o menos garantizarle que despenalizaremos la homosexualidad en Tonga.’ Y, de hecho, eso es genial.”

Traducción: Begonia Loayza

Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2011/sep/13/gay-rights-world-of-inequality

 

Esto es un copia y pega La original aquí

0 comentarios:

Publicar un comentario

Se ha producido un error en este gadget.
Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More